Esencialmente así no más

El sábado 22 de febrero había una cita especial con un gran creador que venía a mostrar su música a Puerto Natales, para los asistentes a este show era algo muy esperado. El evento lo organizó el Club Esmeralda y el marco de público superó las 120 personas.
Aquella agradable noche se presentó en Puerto Natales el destacado artista Eduardo Gatti, a estas alturas, él ya es una figura destacada de la música chilena, los inicios del músico datan de fines de los años 60 con la agrupación Los Blops, ellos fueron un tridente junto a Los Jaivas y Congreso, que lograron crear lo que hoy se conoce como Rock chileno, hace 6 décadas atrás. Es importante recalcar que tan destacada banda fue parte del tema “El derecho de vivir en paz“ de Víctor Jara, la música que ellos realizaban era una mezcla de rock, folclore y sicodelia.
También hay que destacar su maravillosa carrera solista de Eduardo Gatti, que con el transcurso de los años ha podido generar varios himnos que se van traspasando de generación en generación.
No todos los días nuestra ciudad tiene visitas tan destacadas como la que tuvimos aquella linda noche de sábado.
El show comenzó a las 21:30 y los primeros que se subieron al escenario fueron un par de jóvenes (eran primos), que deleitaron al público con variadas composiciones, derrochaban talento y eso era evidente.
Posteriormente, es el hijo de Eduardo Gatti el que se ubica en el escenario, se llama Manuel, toca tres temas que suenan muy frescos y que emocionan por su interpretación a la luz de las velas.
Llega el turno del músico más esperado de la noche y es acompañado por su hijo, cuenta anécdotas, toca temas de Los Blops (Que lindas son las mañanas, El valle de los espejos, Los momentos, Sambaye); también aquellos himnos de generaciones (Ramita de sauce, Navegante, Océano, La Francisca), el sonido del recital fue perfecto, el público super respetuoso, que se deleitó por tan bellas melodías y por la poesía que brotaba de tan maravillosas canciones.
Las dos guitarras del padre y del hijo fueron fundamentales para poder generar una mágica noche, donde en algunos instantes el público comenzó a corear aquellos himnos generacionales que nos acompañan como si fueran parte de nuestras vidas.
El show llega a su fin y el músico firma libros y cds, se saca fotos con la gente, su humildad es tremenda. Eso es destacable.
Aquella noche, Esencialmente así no más, tuvimos el privilegio de asistir a un evento donde uno de los padres del rock chileno nos deleitó con su música y su poesía, eso fue un tremendo regalo.
Juan Salvador Miranda Vios, febrero, 2025